Cachorros, reyes de otoño

Wilson Contreras recibió la confianza del manager Joe Maddon para trabajar detrás de los bateadores. (Foto/AFP)
Wilson Contreras recibió la confianza del manager Joe Maddon para trabajar detrás de los bateadores. (Foto/AFP)
Wilson Contreras recibió la confianza del manager Joe Maddon para trabajar detrás de los bateadores. (Foto/AFP)

El receptor venezolano Miguel Montero conectó sencillo en la parte alta del décimo episodio para contribuir al triunfo de los Cachorros de Chicago con pizarra de 8×7, y de esta manera conquistar la Serie Mundial, acabando con la histórica “Maldición de la Cabra”.

Se jugó el séptimo y último compromiso del tradicional Clásico de Otoño en el Progressive Field, con una asistencia que superó los 42 mil aficionados.

Ambos equipos salieron a jugar sus últimas cartas, con los mejores lanzadores de su rotación. El trabajo se cumplió en parte, pero los ahora campeones abrieron la pizarra en la apertura del primer tramo frente a los lanzamientos del derecho Corey, pero los anfitriones Indios de Cleveland igualaron las acciones en el cierre del tercer episodio.

Chicago tomó ventaja en el cuarto episodio con par de carreras, dos más en el quinto y una en el sexto, mientras que la tribu descontó con 2 en el quinto y tres en el octavo, para igualar las acciones. Se disputó el noveno sin anotaciones y el compromiso llegó igualado a 6 carreras por lado, y este resultado obligó a jugar extraining.
Un compromiso difícil para ambos estrategas, moviendo sus piezas para buscar la victoria y con ello romper la historia, quebrar los años de sequía de conquistar un título en el tradicional clásico.

Con la pizarra igualada, Cachorros de Chicago se la jugó en la apertura del décimo episodio, buscando las anotaciones que darían final a la confrontación. Schwarber conecta sencillo al jardín derecho, Bryan entrega el primer out con elevado al jardín central, Rizzo recibe boleto intencional, para que Zobrist conecte doblete y flete una carrera. Russel recibe cuatro malas, el venezolano Miguel Montero conecta sencillo impulsor de la octava carrera, que a la postre sería la de ganar.

Indios de Cleveland cierran el décimo episodio poniendo en peligro la ventaja de sus oponentes. El manager Maddon envía a la lomita a Carl Edward. Ajusta el brazo y poncha a Mike Nápoli. Ramírez entrega el segundo out por la vía 63, pero Guyer recibe boleto y Davis dispara batazo a terreno de nadie para impulsar la séptima carrera, y Michael Martínez entrega el tercer out, en la ruta 53.

La victoria se le acredita al relevista Aroldis Chapman, con la derrota para Bryan Shaw, juego salvado para Mike Montgomery. Un buen trabajo que complicó a Cleveland y le impidió conquistar el Clásico de Otoño.

Aporte venezolano. El año anterior, con el triunfo de los Reales de Kansas City, el béisbol criollo, con Salvador Pérez, Alcides Escobar y Omar Infante, se vistió de gala luego de ganar la Serie Mundial frente a los Gigantes de San Francisco.

Y ya se hace costumbre ver cantidad de jugadores venezolanos en postemporada. Este año, Orioles de Baltimore fue el único equipo que no presentó peloteros criollos en su roster.

Tras jugarse la Serie Mundial del 2016, esta finalizó con el reñido triunfo de los Cachorros de Chicago ante Indios de Cleveland 8×7, en diez tramos.

Venezuela ha sido representada en este clásico por dos receptores: el experimentado Miguel Montero y el novato Wilson Contreras, además del relevista Héctor Rondón y Henry Blanco, coach de bullpen de los campeones.
Joe Maddon y sus muchachos, conjunto que dominó su división ganando 100 compromisos y sacando 18 juegos de diferencia a los Cardenales de San Luis, acabaron con una sequía de 108 años sin ganar el Clásico de Otoño, y borrando la “Maldición de la Cabra”. Con un grupo de peloteros relativamente jóvenes, pudo frenar el ímpetu de Cleveland, conjunto que ganó la División Central con siete juegos de diferencia sobre los Tigres de Detroit.
(Gustavo Carrillo)