lunes 18 octubre, 2021
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La última cesta de Manuel Fortoul

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El cuerpo de Manuel Rosendo Fortoul, luego de oficiada la santa misa, fue paseado por el tabloncillo del “Arminio Gutiérrez Castro”, la casa de toda la vida del sempiterno hombre del baloncesto tachirense. (Foto/Carlos Eduardo Ramírez)
El cuerpo de Manuel Rosendo Fortoul, luego de oficiada la santa misa, fue paseado por el tabloncillo del “Arminio Gutiérrez Castro”, la casa de toda la vida del sempiterno hombre del baloncesto tachirense. (Foto/Carlos Eduardo Ramírez)
“Esta ha sido, fue, es y será la casa eterna de Manuel Fortoul. Quiso el destino que sus restos fuesen velados en este recinto deportivo, en este símbolo de la ciudad de San Cristóbal, que amó hasta los tuétanos”.
Palabras de gran significación salidas del corazón y el alma de Sergio Alejandro Paolini, expresidente de la Asociación Tachirense de Baloncesto, amén de amigo de toda la vida del “Viejo” Fortoul, previo a la misa de cuerpo presente en el tabloncillo del gimnasio cubierto “Arminio Gutiérrez Castro”.
“Adiós, querido maestro y amigo… Lance su última anotación y vaya para usted, por todo lo que hizo, nuestro aplauso”, concluyó Paolini; un aplauso sonoro de más de un minuto en medio de las lágrimas de los presentes.
A las palabras de Paolini, se unieron las del profesor Adolfo Caicedo, quien en nombre de los entrenadores deportivos hizo una radiografía de todas las bondades de Fortoul, un hombre entregado a la causa deportivo durante toda su vida.
El padre Humberto Urbina Lugo, párroco de la Iglesia de El Rosario de La Concordia, en emocionadas palabras durante la homilía, también destacó lo que fue Fortoul como hijo, padre y abuelo, pero por encima de todo en su condición de jugador, entrenador, dirigente y mecenas del baloncesto regional y nacional.
Con todos los honores, a hombros de amigos, dirigentes y con la solemnidad del caso, el féretro de Manuel Fortoul fue paseado por el tabloncillo del mismo escenario donde tantas glorias alcanzó este interminable hombre del deporte, pero donde también lloró la amargura de la derrota.
Sus restos fueron llevados al Cementerio Municipal en la calle 16 donde recibió cristiana sepultura; allí de nuevo brotaron muchas lágrimas de quienes lo acompañaron hasta su última morada, en especial su esposa, hijos, nietos y bisnietos. Los rezos del novenario comenzarán a partir de hoy, a las 6 y 30 de la tarde en la iglesia El Ángel de Barrio Obrero. Paz a su alma. (H.D.C.)

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