Pandemia arruinó equipos del fútbol rentado nacional 

sábado 22 agosto 2020

Foto/Genaro Pascalle- El Deportivo Táchira es uno  de los pocos equipos que a duras penas está entrenando, a la espera de la vuelta del torneo nacional.

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Cuantos clubes, si se les puede llamar así, sobreviven de la crisis del covid-19. Dónde está el auxilio económico para poder montar el campeonato de cara a terminar la temporada 2020, dos interrogantes que flotan en el ambiente con miras a la vuelta de la zafra competitiva. 


Por Homero Duarte Corona 

La realidad del fútbol rentado venezolano es una sola: pandemia del coronavirus o covid-19 terminó de arruinar las débiles arcas de los clubes del circuito del balompié criollo, tanto a nivel de la Primera División y mayor aún en la categoría de plata.

No se puede negar una verdad que está a la vista de todos los seres humanos que habitan en el planeta Tierra, pues si grandes organizaciones del fútbol mundial-guardando las distancias como es apenas lógico- tienen pérdidas millonarias, qué se espera de una Liga como la venezolana, que a duras penas se mantiene un grupo de equipos que no llega ni a la media docena.

El joven capitán del novel equipo AC Lala FC, Francisco Parra, con sede en Puerto Ordaz, declaró recientemente a través del programa Deporte Total de la estación Imaginación 96.1 FM, sobre el dinero que les adeuda la dirigencia hace más de un año a  jugadores y cuerpo técnico; las peripecias que está haciendo el colectivo para poder sobrevivir, algunos en tareas inimaginables, como en función de mineros, lo que hacían antes los llamados garinpeiros y los menos, de venderos ambulantes en las calles de Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar.

Mineros de Guayana, uno de equipos denominados “grandes” del fútbol criollo ya anunció la grave crisis, prácticamente la imposibilidad de participar en el campeonato en el supuesto que se realice el torneo relámpago del cual se viene hablando desde hace unas semanas.

El Caracas FC y Estudiantes de Mérida, por su participación en la Copa Libertadores de América, torneo continental que reinicia acción el 15 de septiembre próximo; el Deportivo Táchira y otros tres equipos para un máximo de media docena son hasta ahora los que “suenan” en el panorama nacional que están trabajando en sus respectivas sedes con miras a un posible reinicio de la campaña 2020.

Frente a esa cruel realidad, surgen una serie de interrogantes, difíciles de responder, pues la realidad es una sola: no hay dinero, la pandemia del coronavirus acabó con todo, el mundo a todos los niveles está en una crisis sin parangón en los anales de la economía universal.

Organizaciones como la FIFA y su apéndice Conmebol tendrán que salir en una especie de apafuegos  para salvar no solo a la Liga de Venezuela, sino a buena parte del resto de sus colegas de Suramérica, por solo hablar lo que compete a este lado del concierto americano.

Pero aquí surge una pregunta: ¿Están en condiciones estos entes rectores del balompié de auxiliar a sus filiales para evitar la debacle, que desaparezcan por ahora algunas ligas y que solo sobrevivan las de mayor poder adquisitivo, donde sus gobiernos y la empresa privada pueden salir a su auxilio…?

Bueno, en lo que tiene que ver las Ligas de Brasil, Paraguay, Ecuador y Uruguay ya volvieron a la acción, mientras que otras, como la de Colombia ya anunció su regreso en los próximos días. No obstante y al igual que en Venezuela, habrá que ver en qué condiciones están los equipos denominados chicos para poder salir a hacerle frente a la competición.

Es allí donde está el meollo del asunto, la verdad verdadera. Porque para nadie es un secreto, que al contrario de buena parte de los clubes de Europa que se mantienen con el aporte de los socios y de las empresas privadas, sin importarles en determinado caso el ingreso de aficionados a los estadios, reconociendo que el soberano es el dueño del espectáculo, el calor humano que le da ese plus a los jugadores para mostrarse en los escenarios; en otras Ligas, como las de Suramérica, por solo nombrar la de estos lares, el ingreso de público a los escenarios, es fundamental.

¿Quién le pone el cascabel al gato…?

Para tratar el tema Venezuela, lo que le compete al fútbol rentado nacional, que empresa u organismo, llámese privado a gubernamental da un paso al frente para rescatar a los equipos criollos que ahora se encuentran en terapia intensiva, en estado comatoso, sin que el remedio, el antídoto esté a la mano para darle un aliento, algo así como una respiración “boca a boca” para evitar que pasen a mejor vida.

Y aquí no se trata de escandalizar, recurrir a la especulación, el hablar por hablar, cuentos de caminos, es la cruel realidad; el mundo cambió totalmente, dio un giro de 180 grados después de esta pandemia, y lo más grave, sin que hasta el momento se vea una luz al final del túnel para saber si más temprano que tarde aparece la varita mágica, la bendita vacuna para contrarrestar el mal, ese flagelo que ha terminado con la vida de cerca de un millón de seres humanos y millones de contagiados en todo el globo terráqueo, objetivo que ahora mismo se disputan las grandes potencias mundiales.

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