martes 18 enero, 2022
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Como nuevo, Vasiliy Lomachenko arrasó a Richard Commey por decisión unánime

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Vasiliy Lomachenko arrasó a Richard Commey para ganarle una muy holgada decisión unánime que estuvo cerca de ser una blanqueada, la noche del sábado en Nueva York.

Lomachenko mostró una versión vintage de sí mismo, en control total. Pisó y soltó el acelerador cuando quiso, y dejó crecer a Commey para luego controlarlo en cuanto el ucraniano así lo dispuso.

El ucraniano basó su victoria en un excelso trabajo de pies que le permitió entrar a su distancia y salir de la distancia de Commey, todo a una velocidad prístina. Lomachenko fue desquiciando a Richard Commey hasta volverlo predecible, ahogado, y sin más recurso que una evidente valentía.

Desde el segundo round, Lomachenko demostró que estaba en control del combate. Una combinación nítida de cuatro golpes terminó con una izquierda a la mandíbula de Commey que le volteó la cara hacia las lámparas, y solo las cuerdas lo detuvieron de visitar la lona.

El trabajo de pies de Lomachenko facilitaba que la pelea fuera atropellada para Commey, pero no para él. El africano se encimaba, pero Lomachenko se abría espacio con sus pies, o le giraba en ángulos para seguir tirando golpes sin respuesta.

Lomachenko tuvo un gran manejo de la mano izquierda. Los mejores golpes de la noche, entraron con esa mano del ucraniano, para la que Commey nunca tuvo respuesta.

La peor crisis para Richard Commey llegó en el séptimo round. Lomachenko lo avasalló con una combinación que termina con un ganchito corto de izquierda que le entra secó a Commey y lo manda a la lona. El africano se levantó sacudido, y Lomachenko fue por él, arrasándolo, y buscando la detención. Incluso, de forma hasta sobrada, Lomachenko detuvo las acciones y le pidió en dos ocasiones a la esquina de Commey que le pararan la pelea. Aunque el africano estaba lastimado, no estaba como para pararle la pelea.

La segunda mitad de la pelea, fue dominada a placer por Lomachenko que dio una clase magistral de dominio. El ucraniano hacía lo que quería y dejaba crecer a Commey que tiraba algunos golpes importantes que, aunque conectaban a Lomachenko, no le provocaban daño. Sin embargo, cuando parecía que cada round se iba par Commey, Lomachenko prendía el acelerador y conectaba ráfagas importantes de hasta ocho golpes sobre el rostro de Commey para arrebatarle el round. Esa misma tónica se repitió hasta el final de la pelea.

Lomachenko se divertía, y por momentos parecía tiro al blanco. Metía a dos manos, arriba y abajo. Lo mismo con rectos, ganchos y uppers. Ensayaba todo tipo de combinaciones, sobrado, holgado. Siempre en control del tiempo, el espacio y la psicología del combate.

Vía IZquierdazo

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