En el Mundial de Costa Rica 2014, Deyna Castellanos cargó con el botín de oro, al finalizar como la goleadora del certamen, con seis goles, un mérito que compartió –con todo y premio- con la también venezolana Gabriela García, quien ahora milita en la Sub-20.

Con este galardón individual, más el histórico cuarto lugar que ocupó la vinotinto como selección, seguro muchos creyeron que la jovencita sería como una estrella fugaz, que se apagaría pronto, abrumada por la fama que ganó en ese entonces. Resulta que no ha sido así.

Pese a sus constantes proezas, Castellanos mantiene intacta su sencillez y modestia. Sus pies se mantienen firmes en la tierra y para ella el beneficio colectivo siempre estará por encima del individual.

Así lo dejó ver en una entrevista concedida al portal de FIFA.com, donde se compara su pierna derecha –la autora de las dos joyas ante Camerún- con un valioso objeto digno de engalanar un museo.

“No sé si vale su peso en oro u otra cosa, pero sí sé que vale toda la felicidad que estamos viviendo hoy”, respondió la jugadora ante la metáfora del periodista.

“Nos ha dado la victoria, que era lo más importante, y eso no tiene precio”, apuntó Castellanos, que de paso se abrió camino en la historia del certamen, al igualar a Yeo Minji de la República de Corea y a Ri Un-Sim de la República Democrática de Corea, como máximas goleadoras de la Copa Mundial Sub-17, con ocho tantos.

Además de sencilla y modesta, Deyna Castellanos es una chica de sobrada madurez pese a sus escasos 17 años, que calcula cada uno de sus pasos, como calculó el último gol ante Camerún, que no fue producto del azar, sino el resultado de una experiencia bien amasada en modestas canchas, donde de niña hizo muchos goles de este tipo, y donde forjó el carácter y personalidad que la identifican, ese que no la dejó bajar los brazos cuando todo parecía perdido al minuto 93, en el épico final del partido ante las africanas.

Goles de media cancha asegura que los ha hecho con la selección y con su equipo de la Universidad de Florida, y este último ante Camerún “no es el más lindo de mi carrera, aunque puede que sí haya sido el más importante”, afirmó la jugadora a su entrevistador de FIFA, al tiempo que rápidamente corrige “bueno no, el más lindo y el más importante es el que voy a marcar en la final”, asegura Castellanos, totalmente convencida de ello.

De lograrlo, “eso mostraría una vez más el valor de su mágica pierna derecha. Pero en un museo, el trofeo del Mundial tendría un lugar más destacado que esa pierna llamada a marcar muchísimos más goles”, como dice FIFA en su texto. Lo mejor de Deyna está por venir.

 

(María José Salcedo)