martes 23 julio, 2024
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Mary Paz, una malagueña salerosa

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Mary Paz Vega, triunfadora en la primera corrida de la Fiss 2017. (Foto/Jorge Castellanos)
Mary Paz Vega, triunfadora en la primera corrida de la Fiss 2017. (Foto/Jorge Castellanos)
Cosecha de tres orejas en la primera corrida de la Feria Internacional de San Sebastián, edición 53, con la española Mary Paz Vega en plan de triunfadora, el corte de dos orejas y la salida a hombros por la puerta grande, aunado a la conquista de un apéndice del neogranadino Cristóbal Pardo, mientras que el tachirense César Vanegas se fue con la manos vacías.
Un cuarto de plaza en la Monumental de Pueblo Nuevo, en una tarde con presagios de lluvia, para ir despejando poco a poco y a la postre un clima benévolo para una consecuente afición que pese a la ausencia de las grandes figuras de la torería mundial como ha sido norma desde el nacimiento de la Fiss, en cierta forma respondió con su presencia en la plaza sancristobalense.
Abrió plaza la diestra española, con “Emperador”, enseñando buenas hechuras, toreando con inteligencia, dos tandas de buenos derechazos, después se fue por naturales, sin embargo la respuesta del astado fue por su pitón derecho, para ganar la música.
No tuvo suerte con la espada, pinchó en par de ocasiones y por allí se le fue lo que pudo ser el primer trofeo del ferial sancristobalense, palmas como premio a su labor.
Al cuarto de la tarde y segundo de su lote, “Tramposo”, un toro bravo y con embestida, de nuevo la diestra ibérica puso de manifiesto su experiencia y pese a torear muy pocas corridas del año, apenas en algunas plazas de América, logró una buena labor, suficiente para la música y las palmas en los tendidos. Como premio a su labor, la presidencia le concedió par de apéndices, después de matar con una buena estocada en su segundo intento.
El debutante colombiano Cristóbal Pardo se topó al frente con “Lisboeta”, un animal bien presentado como el resto del encierro, lo lidia suave, emulando al toro que pese a su bravura, nobleza fijeza por momentos se quedaba un tanto, trayendo como consecuencia que el diestro vecino no lo entendiera. Un espadazo entero, caído e intento de dos descabellos para irse a mejor vida. Palmas.
A “Fornido”, su segundo toro y el quinto de la tarde, manso, sin embestir por la derecha, tampoco por naturales, obligó a Pardo a emplear la voluntad como gran arma, pero sin conseguir el cometido. Un estocada casi perfecta, para morir sin puntilla el de Campolargo, fue suficiente para que el corte de una oreja.
No fue la mejor tarde para el anfitrión César Vanegas, ni con su primer toro, “Ruiseñor”, que no fue a la capa, tampoco a la pica, mucho menos a la muleta, obligando al de Seboruco a despacharlo muy temprano. Un espadazo, que pese a morir muy pronto en la salida de los toriles, resultó defectuosa. Silencio.
Con “Espartano”, el último de de la tarde y segundo del hijo de Seboruco, se lució con los garapullos, dos pares en todo lo alto y uno al quiebro.
En la labor de muleta, en principio no entendió al toro, pero después que lo metió en la pañosa logró tres tandas de buenos derechazos, no así por naturales, para que diestro insistiera por muletazos, pero sin cuajar una buena faena. Pinchó hasta cinco veces antes de morir este animal colorado y bien presentado. Silencio.
Como colofón de la primera corrida de feria, el corte de tres orejas, dos para Mary Paz Vega para salir a hombros por la puerta grande como triunfadora de la tarde; un apéndice para Cristóbal Pardo por la excelente estocada en el quinto de la tarde y silencio para César Vanegas en ambos astados. Un encierro bien presentado y con cuatro toros bravos, nobles y fijeza.
(Homero Duarte Corona)

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