viernes 23 julio, 2021
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Domada fiereza “charrúa”

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El tachirense Mikel Villanueva haciendo dupla con Jhon Chancellor supieron controlar en buena forma a los consagrados Luis Suárez y Edinson Cavani en su intención de profanar la valla del buen cuidapalos criollo, el juvenil Wuilker Faríñez. (Foto/Omar Hernández)

Ni Colombia, tampoco Argentina en su propio feudo y anoche Uruguay pudieron vencer la resistencia de Venezuela, una selección de buenas hechuras que por tercera vez consecutiva obliga a tres seleccionados a esperar por su clasificación al Mundial de Rusia 2018 hasta la fecha de cierre el próximo martes.
La Vinotinto, hace rato fuera de cualquier opción clasificatoria a la cita mundialista del venidero año, volvió a enseñar en el terreno de los acontecimientos, el “Templo del Fútbol” venezolano, cuánta es su dignidad, profesionalismo y amor propio de cada uno de sus jugadores.
El seleccionado “Celeste”, integrado por una constelación de figuras, buena parte de ellas militando en grandes clubes del concierto universal, con los defensores José Giménez y Diego Godín y los atacantes Luis Suárez y Edinson Cavani como sus grandes referentes, saltaron al campo de juego con la firme intención de obtener el triunfo para dar el gran salto a la contienda rusa del año entrante.
No fue un gran primer tiempo, 45 minutos con pocas opciones de lado y lado, sin gran exigencia para los arqueros Wuilker Faríñez y Fernando Muslera, cada técnico apegado a su libreto, el joven adiestrador criollo Rafael Dudamel y el maestro Oscar Tabárez.
El visitante se atrevió desde el pitazo inicial, fue en busca del arco local, consiguiendo dos tiros de esquina en los dos primeros minutos, para la primera exigencia del juvenil Faríñez ante violento cabezazo del central Diego Godín.
Junior Moreno, el tachirense de la pausa en la mitad del campo, el hombre de las pelotas filtradas y quien castigó todo en la primera parte puso orden, le bajó el ímpetu a los visitantes, gracias a su talento y su buena labor, respaldado por Tomás Rincón, amparado en su temperamento.
Se adueño del balón el combinado nacional, resguardado por un cuarteto defensivo bien parado en su sector, una zona medular sin dar ventajas para que los escurridizos y peligrosos Suárez y Cavani llegaran con propiedad a los linderos de Faríñez, quien cada vez que fue exigido respondió con creces.
Josef Martínez por los costados y en la misma onda Salomón Rondón, siempre chocaron con un “muro de contención” uruguayo, dos “mariscales” en la parte de atrás, Giménez y Godín, que dieron pocas libertades convirtiéndose en ángeles guardianes de su portero Fernando Muslera. Se fue en blanco el primer tiempo, con poco para rescatar en la parte futbolística.
Mejoró un tanto el complemento
Mayor fluidez desde que se iniciaron los 45 minutos finales, se atrevieron más los dos equipos en contienda, mostrando un mejor fútbol, reflejado en el riflazo de Tomás Rincón desde 25 metros apenas se cumplía el primer minuto, para que Muslera en gran forma enviara el balón al tiro de esquina.
Un minuto más tarde la respuesta de Edinson Cavani, ingresó al área luego de tejer la pelota junto a Luis Suárez, un disparo de media vuelta que fue desviado al corner en forma impecable por Wuilker Faríñez.
En su ese tome y dame, a los 53 minutos, el juvenil Sergio Córdoba, otra vez en gran labor, se proyectó por la derecha, lanzó  un centro perfecto que erró Salomón Rondón al no cabecear en buena forma, sin duda una gran ocasión para anotar.
Hubo los respectivos cambios de lado, por parte de Dudamel y Tabárez, cada quien con su óptica para enderezar entuertos; Cristian Rodríguez le dio paso a Rodrigo Betancur a los 64 minutos, mientras que Rómulo Otero relevó a Josef Martínez  cinco minutos más tarde, pero sin que produjeran cambios sustanciosos.
Restando 12 y 10 minutos para el cierre del compromiso, Federico Valverde le dio paso a Giorgian De Arrascaeta en las filas uruguayas y por los lados del local el pequeño pero buen jugador Yeferson Soteldo rescató a Sergio Córdoba, que tampoco cambió la cara del compromiso por uno y otro bando.
Se fueron los 90 minutos y en la retina y mente de unos 25 mil aficionados que se dieron cita en las tribunas del estadio Pueblo Nuevo quedó la satisfacción, por segunda vez consecutiva en su escenario pudieron ver el cambio de fisonomía de su selección de cara al futuro, amén de sumar 270 minutos con apenas un gol en su arquería, independientemente la producción goleadora no sea buena, como el propio Rafael Dudamel lo reconoció en la rueda de prensa al término del encuentro.
Cierra la Vinotinto su andar en esta eliminatoria sudamericana el próximo martes, choque frente a Paraguay en Asunción, rival al que aún le queda una aspiración matemática para aspirar a un cupo para la cita mundialista de Rusia 2018. (Homero Duarte Corona)

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