Cuesta arriba

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Táchira hizo aguas en su defensa y fue presa fácil de un Zulia envalentonado. (Foto/Cortesía DT)

Táchira hizo aguas en su defensa y fue presa fácil de un Zulia envalentonado. (Foto/Cortesía DT)
Táchira hizo aguas en su defensa y fue presa fácil de un Zulia envalentonado. (Foto/Cortesía DT)
Deportivo Táchira cayó 2-0 en el primer partido de la final del Clausura frente al Zulia, disputado ayer en Maracaibo, y ahora deberá emprender una remontada que, en honor a la verdad, le queda muy cuesta arriba, sobre todo luego del despliegue futbolístico del conjunto petrolero que, salvo una media hora de toma y dame, fue el gran dominador del encuentro.
El duelo se planteó bravo y así fue de principio a fin. Sus mejores minutos Táchira los vivió en el primer tiempo, cuando básicamente el partido se tornó de ida y vuelta; de hecho la primera jugada de ataque la gestó el aurinegro a segundos de haber iniciado el encuentro, por intermedio de Jorge Rojas, que de tiro libre sirvió un balón al área donde esperaba Pérez Greco, aunque fuera de lugar.
Por su parte, el Zulia demoraría nueve minutos en responder con una jugada de su goleador Jefferson Savarino, que tras sacarse la marca de Sosa y Marrufo, remató cruzado y ligeramente desviado al arco de José David Contreras.
Los siguientes minutos serían de vértigo, de un lado a otro. Táchira parecía que podía picar adelante en el marcador, sobre todo cuando el juvenil Samuel Sosa tomaba el balón en posición de ataque. El chico de 16 años se apoderó de la banda derecha del Zulia y por ahí hacía estragos; sin embargo, careció de la efectividad necesaria para terminar de hacer daño. La más clara la tuvo al minuto 22, pero su remate se fue suave entre las piernas del meta González, que controló sin problemas.
Dos minutos más tarde llegaría el punto de quiebre para el Deportivo Táchira. Zulia emprendió una jugada colectiva que terminó en los pies del argentino Sergio Unrein, que venció en la marca a Pablo Camacho y sacó de media vuelta un remate suave al palo contrario de Contreras.
Desde la raya, Maldonado intentó mantener la calma en los suyos y les indicaba que mantuvieran la concentración, pero el mensaje tampoco llegaba. El que lo captó menos fue Pablo Camacho, que tras el error en el gol, cometió un penal que costó el cambió obligado de José David Contreras, que logró evitar el cobro de Guaycochea a costa de un fuerte golpe en su pie izquierdo, al minuto 40.
Con el 1-0 se bajó el telón de los primeros 45 minutos. La segunda parte depararía más drama para el aurinegro y gloria para el Zulia.
Reanudado el compromiso, el cuadro petrolero se vino encima del arco de Liebeskind y lo exigió apenas a segundos de haber entrado. La acción no fue más que un preludio de lo que seguiría hasta el minuto 93.
Y es que el segundo tiempo fue un total monólogo de los zulianos, que se dedicaron a asfixiar a un Deportivo Táchira carente de ideas, orden y concentración en todas sus líneas.
Tras la ejecución de los cambios, Maldonado sumó en ataque pero restó capacidad de respuesta en la retaguardia y ahí fue cuando peor la pasó.
A seis minutos para el final, Jesús González explotó la destemplada defensa tachirense, que lo dejó solo en un centro y puso el 2-0 definitivo.
Como al final del primer tiempo, en el desenlace del encuentro Táchira terminó pidiendo la hora. De vuelta a casa, Maldonado deberá recomponer la moral de los suyos y replantear un equipo que no podrá contar con Édgar Pérez Greco, quien se pierde la vuelta por acumulación de amarillas; además debe esperar el diagnóstico final de la lesión de Contreras.
Los últimos 90 minutos se jugarán este miércoles 30 de noviembre en Pueblo Nuevo, a partir de las siete de la noche. (MJS)
Ficha Técnica:
Zulia (2): González; Rivillo (Palomino 46’), Plazas, Romero, Notaroberto; Gómez, Moreno, Guaycochea (J. Zambrano 67’), Savarino, Unrein (A. Zambrano 83’), González. DT: César Marcano.
Táchira (0): Contreras (Liebeskind 46’); Camacho, Flórez, Mosquera, Marrufo; Cermeño, Monsalve, Zurdo, Sosa (Herrera 77’), Greco; Azocar (Maldonado 65’). DT: Carlos Maldonado.