jueves 26 noviembre, 2020
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Corrida atípica y una afición noble

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Rafael Orellana, voluntad, ganas y deseos de agradar, logró cortarle una oreja al primer toro de su lote, del hierro de Rancho Grande. (Foto/El merideño)
Rafael Orellana, voluntad, ganas y deseos de agradar, logró cortarle una oreja al primer toro de su lote, del hierro de Rancho Grande. (Foto/El merideño)
La Feria Internacional de San Sebastián, con un nombre bien ganado en el contexto mundial del toreo, gracias a la presencia de las grandes figuras del momento desde su creación hace 53 años, primero en la ya desaparecida Plaza Venezuela y luego en la Monumental de Pueblo Nuevo, desde hace medio siglo, este año ha quedado en deuda con la afición del Táchira, el país y el universo taurino; el apelativo bien ganado de “Feria gigante de América” se ha convertido en una quimera.
Lo sucedido ayer tarde, antes del inicio de la segunda corrida de feria no tiene parangón en los anales del ferial sancristobalense; a las 4 y 30 de la tarde, hora de inicio del festejo, todo era incertidumbre, se desconocía si iba o no el evento, pues dos de los toreros alternantes, ambos extranjeros, el español Eduardo Gallo y el neogranadino Ruiz Sánchez Ramsés no se presentaron, alegando la no cancelación de sus emolumentos para salir al redondel.
En principio la empresa organizadora, y ante la emergencia colocó en el cartel un mano a mano entre Mary Paz Vega, quien fue llamada en plan de apagafuegos y el merideño Rafael Orellana; sin embargo esto no fue aceptado por la Asociación de Toreros, alegando que por reglamentos se debía colocar a un tercer alternante venezolano.
Se hizo una reunión urgente entre la partes, con la Comisión Taurina a la cabeza y se logró colocar al tachirense César Vanegas como tercer diestro. Entre comentarios por doquier, cónclaves, el volver a ser el sorteo de los toros y la demora del diestro local para ir en busca de su traje de luces la corrida tuvo un retardo de un poco más de hora, a las 5 y 45 comenzó la faena Mary Paz Vega.
Medalla de oro para la noble afición tachirense y nacional, esperó estoica más de una hora en los tendidos, sin entender que era lo que realmente ocurría en el patio de cuadrillas, una verdadera odisea de las principales autoridades de la plaza para poder montar el espectáculo.
Tampoco respondieron los toros, corrida terciada
Luego del “parto”, lo que fue el espectáculo, la corrida en sí, no se pareció en nada a la primera, esta vez no hubo la respuesta que se esperaba de los astados tachirenses de Rancho Grande, El Prado y La Consolación, terciada, pero sin tener un buen lucimiento.
Mary Paz Vega, triunfadora en la primera tarde, esta vez tuvo en su primer toro, “Don Eduardo”, suelto de manos, no obstante logró pegarle algunos muletazos que llevó la alegría a los tendidos. En su labor de orfebre y en un toreo en redondo el toro la trincó pero sin ninguna consecuencia. La afición sacó los pañuelos blancos exigiendo una oreja, pero sin convencer a las autoridades, se fue en blanco.
A su segundo del lote, “Don Víctor”, de Rancho Grande, con la misma labor del primero, entereza, ganas y profesionalismo, aunque sin tener la respuesta del toro. La afición, conectada con la diestra y pese a meter un espadazo no llenó las cánones que exige las reglas del torero, el animal murió pronto. Fuerte petición de oreja del soberano, concedida por la presidencia.
Mejor este César Vanegas de ayer que el de la primera corrida, más ganas y agallas, primero con las banderillas y luego con la muleta. No obstante él de Seboruco no consiguió en su primer toro “Don Miguel”, un astado para el buen lucimiento con la pañosa, sin fijeza, pese a la movilidad y transmisión. En concreto, un animal complicado, al que despachó de una buena estocada.
Fue a más Vanegas en su segundo toro, “Don Espejo”, le colocó buenos pares de garapullos, y luego, en la labor de muleta, lo esperó de rodillas, le ligó algunos muletazos para encender los tendidos: raza, transmisión y fijeza, además de bravura.
Mucha entrega y ganas del torero anfitrión, pero sin conseguir una ligazón de pases, no entendió al astado, para matar al toro de un espadazo un tanto caída. De repente la presidencia fue un tanto mezquina con diestro del patio, al negarle lo que pudo ser una oreja por su entrega y ganas.
El merideño Rafael Orellana enseñó de nuevo con el primer toro de su lote que conoce el oficio, a “Cincuentenario”, un astado jabonero sucio, logró hacerle una buena labor con la capa, unas buenas verónicas y en la misma onda con la muleta, logrando pases de varias facturas: muletazos, naturales, estatuarios, recibiendo como premio el pasodoble. Una espadazo trasero, suficiente para la muerte del toro. Una oreja a su trabajo.
Poco o nada pudo hacer con “Don Hugo”, no se prestó para la lidia, se rajó muy temprano. Varios pinchazos antes de caer el toro.
Tercera corrida de feria
Repiten los toros de Campolargo en el cierre ferial, la tercera y última corrida de casta de la Fiss 2017 para el venezolano Gregorio Torres Torres “Maravilla”, el mexicano Juan Pablo Sánchez y el tachirense Fabio Castañeda. Los dos criollos han sido triunfados en la Fiss, mientras que el manito apenas está debutando. Promete grandes cosas esta terna venezolana-mexicana, tres diestros con mucho arte y clase con la capa y la muleta. Si los astados embisten como en la primera corrida, seguro que habrá una despidida de feria de abolengo, por todo lo alto.
(Homero Duarte Corona)

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