martes 23 julio, 2024
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Aguantan el golpe

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El aficionado tachirense estaría dispuesto a pagar su entrada para acompañar a Venezuela en su retorno a Pueblo Nuevo. (Foto/La Nación)
En San Cristóbal, capital del fútbol de Venezuela, nunca hubo dudas cuando de apoyar a la selección nacional se trató, pero ahora, cuando la Vinotinto vuelve a Pueblo Nuevo por primera vez desde hace casi cuatro años, el aficionado tachirense se lo pensará, hasta dos veces o más, sobre todo luego de conocer el precio de las entradas para el partido frente a Colombia, el 31 de agosto próximo, por la fecha 15ª de las eliminatorias para el Mundial de Rusia.
Diario La Nación salió a la calle para pulsar la opinión de los aficionados, quienes quedaron perplejos al oír el costo de los boletos -entre 25 mil y 550 mil bolívares- y que, vale decir, no tiene punto de comparación con el de las entradas para el Venezuela – Perú que se jugó en Maturín, el 23 de marzo de este año.
“Con lo que cuesta la entrada más barata -25 mil a tribuna Sur-, una persona puede comprar un kilo de arroz, un kilo de azúcar y cinco huevos”, detalló Deivy Zambrano, un comerciante, amante del fútbol, que considera “carísimo” ir al juego del 31 de agosto.
Cree que, haciendo algún esfuerzo extra, él podrá ir con su esposa o alguno de sus hijos, pero piensa, por ejemplo, en sus empleados y sabe que la mayoría se quedará con las ganas.
“Aquí la mayoría depende de un sueldo, generalmente el que va al estadio lo hace acompañado; sin contar comida, bebida y transporte; si estuviéramos en un país con condiciones económicas normales, podría ser, pero así como estamos los números no cuadran”, explicó Zambrano, al tiempo que afirmó que “aquí el más beneficiado es el colombiano”.
Y es que según el diferencial cambiario -cada vez más adverso para el venezolano-, la entrada más costosa en bolívares, que supera el medio millón (550 mil) representa para el colombiano cerca de 150 mil pesos, un porcentaje muy bajo del sueldo mínimo en ese país, mientras que de este lado de la frontera se necesitan 5,6 salarios mínimos para sentarse en el área VIP.
Óscar Acuña saca la cuenta en función de su grupo familiar, integrado por cuatro personas. Si fuera a la tribuna Sur gastaría 100 mil bolívares, solo en entradas. Tras hacer una operación de redondeo, calcula que ir al Venezuela – Colombia le significaría a su presupuesto unos 150 mil bolívares, cantidad con lo que la semana pasada compró “algunas cositas –jabón en polvo, un cartón de huevos, una boloña de pollo, una mantequilla y tres jabones de baño- en el supermercado”.
Lo que compró en el supermercado le va a durar una semana, con suerte quizá dos; por eso el señor Óscar medita la posibilidad de hacer el gasto, que al final es una inversión en un momento de diversión “que también necesitamos”. Entre hoy y el 24 de agosto, cuando saldrán a la venta las entradas por taquilla, se debatirá entre surtir su alacena o regalarse una anécdota con la selección.
En la misma sintonía está la opinión de José Gómez. Mientras se mantiene en la larga fila para surtir combustible a su carro y empezar su faena como taxista, advierte que “lo bonito de la vida es comer bien y darnos un gusto”, solo que esta vez el gusto excede el presupuesto de muchos.
Esnéider López no oculta su asombro al conocer el costo de las entradas. Sus cejas se arquean, casi hasta alcanzar el borde de la frente y exclama: “nooo, eso está muy caro. Será que para la Principal va a ir puro colombiano. Imagínese, con lo que cuestan dos entradas de Principal Inferior (450 mil bolívares), me compro dos cauchos nuevos para el taxi”.
Pese a los altos costos, asegura que irá al partido con su esposa e hijo de apenas ocho meses. Comprará para Popular Central, donde dos entradas equivalen a 120 mil bolívares, un poco más de lo que hace en un día de trabajo, exprimiéndose al máximo.
“No estamos para eso”
Pero no todos están dispuestos a hacer el sacrificio. Hay otros que establecen prioridades y, en la lista, ver a la Vinotinto figura entre las últimas.
“Es demasiada plata para un partido de fútbol. Me animaría si fuera más barato y si no tuviera que hacer tantas horas de cola para echar gasolina, porque ¿quién me paga este tiempo? De aquí salgo a trabajar y lo que haga ¿qué? ¿Lo dejo en las entradas para ver a la selección?”, dijo Francisco Belén.
William Ramírez fue más tajante en su postura y aseguró que “no estamos para fútbol” y añadió que “independientemente de si los precios son justos o no, creo que el país no está para eso”.
Aclaró que, como buen tachirense, le gusta el fútbol y la Vinotinto aun más, pero le ve mayor utilidad a 60 mil bolívares en comida, que en una entrada para el Venezuela – Colombia. “Particularmente, no voy a ese juego”, sentenció.
(María José Salcedo)
Bolívar vs. Peso
Sur 25.000 – 6.250
Central 60.000 – 15.000
Norte 35.000 – 8.750
Ppal. Sup. 280.000 – 70.000
Ppal. Inf. 450.000 – 112.500
VIP 550.000 – 137.500

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