Fútbol
FIFA abandona el polémico proyecto FIFA Forward Enterprise tras la fuerte oposición de confederaciones y dirigentes
sábado 1 agosto, 2026
Gianni Infantino anuncia la retirada del plan que pretendía abrir la gestión comercial de los torneos a inversores privados, citando la necesidad de preservar la unidad del fútbol mundial.
La organización internacional de fútbol dio a conocer este viernes la cancelación definitiva del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que buscaba captar hasta 4.200 millones de dólares mediante capital privado y crear una filial encargada de la comercialización de eventos como la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. La decisión llega después de que las principales confederaciones –UEFA, CONCACAF y AFC– expresaran su rechazo, y de que el propio presidente Gianni Infantino subrayara la importancia de mantener la cohesión entre las 211 asociaciones miembro.
Motivo del retroceso
Infantino explicó que, tras escuchar las distintas posturas, quedó claro que el proyecto generaba “divisiones de una naturaleza” que ya no respondían al objetivo inicial de fortalecer financieramente a las federaciones. En un comunicado, el mandatario afirmó: “Nuestro propósito siempre ha sido —y siempre será— unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante”. La medida busca evitar una fractura institucional que podría comprometer la gobernanza del fútbol a nivel global.
La UEFA, que agrupa a 55 federaciones europeas, fue la primera en amenazar con retirar a sus selecciones de cualquier competición organizada por la FIFA mientras el plan permaneciera sobre la mesa. La postura de la confederación norteamericana, CONCACAF, respaldó rápidamente la posición europea, mientras que la AFC, que representa a 47 asociaciones asiáticas, también se alineó con el rechazo. En Sudamérica, la CONMEBOL adoptó una actitud más cautelosa, anunciando consultas internas con sus diez miembros, entre ellos Argentina y Brasil, pero sin ofrecer apoyo al proyecto.
El revés también sacudió el entorno cercano al presidente. Carlos Cordeiro, uno de los asesores más influyentes de Infantino, presentó su dimisión, calificando la iniciativa como “un mal negocio para las asociaciones miembro, para el fútbol y para el futuro a largo plazo del juego”. Su salida intensificó la presión sobre la dirigencia y reveló tensiones internas sobre la dirección comercial que la FIFA pretendía seguir.
El plan FFE pretendía distribuir un pago único de 20 millones de dólares a cada asociación a principios de 2027 y elevar la financiación del ciclo 2027‑2030 de 8 a 20 millones por entidad. Según la FIFA, la inyección de capital privado permitiría reforzar a las federaciones con menos recursos y diversificar las fuentes de ingreso más allá de los derechos televisivos y de patrocinio tradicionales. Sin embargo, la preocupación de que inversores externos pudieran influir en la toma de decisiones deportivas motivó la resistencia de los organismos regionales.
Con la retirada del FFE, la FIFA mantiene su actual modelo de ingresos, que ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años. El reto para Infantino será identificar nuevas vías de expansión económica que no comprometan la autonomía de las federaciones ni la integridad del deporte. La búsqueda de alternativas, como alianzas estratégicas con patrocinadores o la creación de fondos de desarrollo, podría convertirse en la prioridad de la entidad en los próximos meses.
El abandono del proyecto FIFA Forward Enterprise marca un punto de inflexión en la relación entre la FIFA y sus confederaciones. Mientras la organización reflexiona sobre cómo financiar el desarrollo global del fútbol sin generar conflictos de gobernanza, la unidad entre los distintos actores del deporte parece ser la condición indispensable para cualquier iniciativa futura.








