sábado 18 septiembre, 2021
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Tomás en su refugio

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Tomás Rincón es el futbolista tachirense más internacional que se conoce, sin embargo, sigue siendo tan andino como el pan o la pizca. Ni el alemán, ni el italiano han logrado tumbarle el acento ‘gocho’, como tampoco ninguna de esas culturas de primer mundo le han arrebatado su esencia, su querencia y sus afectos.

Casado con la también tachirense Karina Mendoza desde hace cuatro años y padre de Dominique desde hace dos, Tomás no cambia los momentos con su gente por nada.

Cada vez que viene a San Cristóbal, su tierra, busca pasar desapercibido, de ahí que sea poco accesible a la prensa y a los medios de comunicación en general. Después del acto que tuvo lugar en su honor, en el que fue nombrado Hijo Ilustre de la ciudad por el Concejo Municipal, todo cobró sentido, para Tomás lo más importante son los suyos.

Los pocos días al año que logra estar en su ciudad natal, Rincón los dedica íntegros a su familia y amigos, a su gente más cercana, esa que es su cable a tierra y que le recuerda sus orígenes, de los que por cierto está muy orgulloso.

Tras la sesión solemne que lo honró, Tomás sólo quería complacer a sus más fervientes seguidores: los cientos de chamos que se aglomeraron en la cancha de la Unidad Vecinal en busca de un autógrafo suyo y un retrato también.

A la prensa la atendió, sí, pero su principal interés estaba centrado en atender a su potencial público. Cómo no complacerlos si -según dijo- en ellos, en su mirada, ve reflejada su niñez. Porque él también fue chico, también admiró, anheló y soñó.

“Pasé muchas horas en esta cancha, visualizando mis sueños”, dijo Rincón, quien atesora esos momentos con especial emoción, pues no son sólo los recuerdos, sino los amigos que le dejó aquella época y hoy se conservan.

Los primeros en gozar el privilegio de subir a tarima y estrechar la mano de su ídolo fueron los pequeños de la Fundación Arias Blanco, la academia que fue punto de inicio en su formación futbolística, a la que debe, sin duda, parte de lo que es.

Para todos hubo tiempo. No faltó uno sólo que se fuera sin lograr su cometido. Tomás no privó a nadie de estar cerca del nuevo Hijo Ilustre, un título que le llena de especial orgullo, por ser el primer deportista en lograrlo, pero también “responsabilidad, de seguir siendo un ejemplo positivo para los niños, seguir llevando ese mensaje de esperanza, me llena de mucha alegría”.

Tomás regresará a Italia en los próximos días para definir su situación contractual con el Genova, un equipo en el que aseguró sentirse a gusto. No adelantó nada sobre su futuro pues “ni siquiera yo lo sé”.

Confirmó la consulta que le hicieron el club sobre Wilker Ángel, “ya lo he recomendado. Cuando se me preguntó por él dije que era un jugador con un futuro importante, esperemos que sea ahí o donde quiera que vaya que tenga mucho éxito, porque ha hecho las cosas bien y tuvo una gran Copa América”.

Los días de Tomás en San Cristóbal son siempre contados pero invaluables, pues logra estar entre los suyos, con su padre, su adorada abuela, sus tías, que juntas lo miman en nombre de su madre, en el cielo. El Hijo Ilustre parte pronto a seguir creciendo, aunque en su corazón permanece el anhelo de regresar cuanto antes a su hogar, su refugio. (MJS)

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