Tokio 2020 en la mira

58

Ludy Correa fue la máxima medallista de Venezuela en las Sordolimpiadas de Turquía; su próximo objetivo: las olimpiadas convencionales de Tokio 2020. (Foto/Gustavo Delgado)
Luego de su gran actuación en los Juegos Sordolímpicos de Sansum, Turquía, la tachirense Ludy Correa, reina de la delegación venezolana con cuatro medallas, una de oro y tres de plata, se enfoca en su próximo objetivo: Tokio 2020, donde aspira alcanzar el punto máximo de su carrera deportiva.
“No me había metido antes en esos papeles porque no me habían tomado mucho en cuenta. Pero llegaron estas olimpiadas, de las que sabía que todos estarían pendientes, y las aproveché para demostrar mi talento, mis capacidades”, dijo la ciclista tachirense a Diario La Nación, horas antes de partir a su casa, en la población de Las Mesas, zona norte del estado, donde la esperaban sus familiares, amigos y vecinos, con un gran festejo en su honor.
Los Sordolímpicos de Turquía significaron para Ludy la competencia más importante desde que está en la selección especial –hace casi cinco años-. Como antecedente están los Panamericanos de Brasil, donde cosechó cinco medallas de oro.
“Yo compito más convencional”, apunta Ludy, en referencia a la carrera profesional que lleva en España desde 2015 donde, con 23 años, recaló en el Club Ciclista Cidade de País Vasco, lugar en el que le abrieron las puertas, cuando en Venezuela se las cerraron.
“Envié mi currículum y el director deportivo Agustín Larrigal lo revisó y se extrañó que no me tomaran en cuenta en Venezuela; le expliqué que siempre pasaba algo a última hora y me sacaban, así que él decidió darme la oportunidad. Me pagó boletos y me dio contrato”, apuntó la corredora, que cuando vuelva a Europa el próximo año, se radicará en Galicia con un nuevo equipo.
Lejos de casa, se potenció como ciclista, desarrolló cualidades de escaladora -que no era su fuerte- y pronto se convirtió en la líder del equipo, rindiendo siempre para mantenerse en el top 10 de las competencias en las que tomaba parte.
Aunque su mejor actuación ha llegado en el renglón del deporte con discapacidad, Ludy se siente y luce como una atleta plena en sus cinco sentidos.
“Mi problema es en un oído”, dice, afirmando que lo ha padecido desde la niñez.
“Me di cuenta de mi discapacidad cuando tenía 15 años. Un día mi hermana y yo estábamos oyendo música con unos audífonos, ella usaba los dos y yo sólo uno (el derecho). Ahí empezó el chalequeo –dice entre risas- pero no le presté atención. Me hicieron unos exámenes y se dieron cuenta que sólo tenía capacidad auditiva de 35 por ciento; cuando me repitieron la prueba en 2014 había perdido 100 por ciento la audición”, explicó la atleta.
Asegura que nunca sintió la diferencia ni sufrió las consecuencias de tener afectado el órgano que contribuye a la orientación y el equilibrio, por eso cree que es algo que nació con ella, pues no recuerda síntomas, salvo repetidas infecciones en el oído izquierdo.
Pero Ludy siempre ha querido competir de igual a igual con todos, y los Juegos de Turquía fueron su trampolín para el gran salto que espera dar hacia unas olimpiadas convencionales, que está segura de poder alcanzar.
“Aproveché las olimpiadas porque todos iban a estar pendientes”, reconoce la atleta, quien nunca pensó ganar cuatro medallas. “Iba enfocada en la contrarreloj y la ruta, que son mis pruebas, pero el oro llegó en la por puntos, que es pista, era lo que menos esperaba”.
Han pasado poco más de 15 días desde su participación en Turquía, de sus conquistas. Sabe que es tiempo de pasar la página y enfocarse en lo que viene, el inicio del ciclo olímpico, la ruta convencional hacia Tokio 2020, con los Juegos Bolivarianos como primera parada.
“Ya debo retomar mis entrenamientos, comenzar a prepararme para luchar por un puesto en la selección. Ya estoy trabajando en eso con mi entrenador, Rubén Osorio, a quien aprovecho para agradecer por su apoyo”, dijo la atleta, quien espera quedarse en el país hasta finales de año.
Sus inicios
Ludy Correa comenzó a practicar ciclismo a los ocho años bajo la tutela de su padre, Luis Correa, un reconocido formador de talentos en el estado.
“Mi papá siempre ha sido mi entrenador, mi papá ha estado allí desde la juvenil, gracias a él estoy aquí”, reconoce.
Participó en campeonatos estadales y las famosas carreras escolares, que ganó las dos veces que se celebraron. Como atleta juvenil, compitió en los Juegos Nacionales de 2011, pero no con Táchira, sino con Lara, por diferencias con la dirigencia de la época. En esa oportunidad ganó seis medallas de plata.
Actualmente su ficha pertenece al Distrito Capital, pero considera la posibilidad de regresar a Táchira el próximo año.
(María José Salcedo)

Las medallas en Turquía
Plata en el Km velocidad
Plata en contrarreloj
Plata en ruta
Oro en prueba por puntos

Compartir