miércoles 19 enero, 2022
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Ni con Sampaoli se arregla la soledad de Messi en Argentina

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El genial Lionel Messi sigue en soledad, rodeado de camisetas rivales, esta vez las celestes de Uruguay (0-0), en el debut oficial del DT Jorge Sampaoli. Y la Albiceleste se mantiene afuera del pase directo al Mundial de Rusia-2018.
Fue otro “deja vu” en el mítico estadio Centenario de Montevideo. Al margen del empate insípido de un partido para quedarse dormido, otra vez se vio a Messi sin socios que potencien su mágico botín.
A Sampaoli lo habían ido a buscar a Sevilla de España a toda costa. Lo vieron como el hombre providencial que sacaría a la Argentina del horno en que se quemaba su ilusión mundialista.
Ganó un amistoso clave ante Brasil (1-0) y un partido de cotillón ante Singapur (6-0). Pero el clásico rioplatense era una prueba de fuego y encima por la Clasificatoria.

Históricos afuera

Al equipo lo reformó. Salieron históricos como Javier Mascherano, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero. Entraron algunos de sus jugadores fetiches, como el solvente zaguero central Federico Fazio.
Su gran apuesta es el goleador Mauro Icardi. Sobre el delantero de Inter de Milan caía el estigma de escandaletes ventilados en las revistas del corazón y programas de TV de chimentos. El calvo de Casilda (provincia de Santa Fe) rompió con aquel prejuicio. Pero no hubo juego asociado con Icardi. Quedó aislado, más solo que Messi.
Una sola vez se pudo ver una maniobra ofensiva profunda, de esas que levantan a las multitudes y hacen volver a creer que no todo está perdido. Messi combinó en pared a toda velocidad con Paulo Dybala y el remate lo paró Fernando Muslera. Los escasos momentos de imaginación, rebeldía y ruptura los protagonizó el artillero de FC Barcelona.
“Hizo un muy buen partido. Se hizo cargo del equipo”, admitió Sampaoli. Es el octavo DT que tiene Messi en la selección mayor (pasaron Pekerman, Basile, Batista, Maradona, Sabella, Martino y Bauza). Ninguno logró cabalmente que ‘La Pulga’ juegue como en FC Barcelona, en sociedad, con múltiples variantes de pase a compañeros.
No se trata de que le presten la pelota a Messi para ver qué puede inventar. Se trata de capitalizar con ideas claras su tremendo poder en la zona de gol.

En la cuerda floja

El problema de Argentina es que sigue quinta en la tabla y solo faltan tres fechas. Está en la cuerda floja. Hay siete selecciones en la lucha por capturar tres plazas directas. La cuarta es un “recuperatorio” a jugar con el ganador de Oceanía.
“Necesitábamos ganar por la situación en la que estamos en la tabla”, se sinceró Sampaoli. Por eso tuvo la audacia de plantear una audaz línea de tres defensiva con volantes de proyección atacante como Marcos Acuña, Ángel Di María y Lucas Biglia. Todo fue compacto pero previsible.
Hizo subir sin sorpresa a Gabriel Mercado y a Nicolás Otamendi. Por un tibio Dybala entró Javier Pastore, pero pronto cayó en la misma telaraña.
“La evaluación del partido es que no pudimos llegar claros”, reflexionó Sampaoli. Uruguay se plantó para el contraataque y en defensa es sólido como un muro.
Cuando la Celeste metió sus diez hombres de campo atrás, en pacífica espera, Argentina se resignó a los pases laterales, hacia atrás y de vuelta hacia los costados. Podían haber desmontado los arcos y daba igual.
Así firmaron el empate. Messi y su amigo en la cancha y en la vida Luis Suárez posaron para la foto con la propaganda para organizar los dos países el Mundial de 2030. Al final volvieron a abrazarse, casi cómplices. La vida se la jugará Argentina con Venezuela y Perú, en Buenos Aires, y con Ecuador, en las alturas de Quito.
(AFP)

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