Le costó sudor y sangre a Tyson Fury vencer a Otto Wallin

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Tyson Fury (29-0-1) logró vencer por decisión unánime (116-112, 117-111 y 118-110) a Otto Wallin (20-1-0) en un combate en el que The Gypsy King mandó claramente, especialmente en el tramo final. Nadie habría predicho todo lo que dio de sí esta pelea, que se le puso cuesta arriba al inglés debido a un corte sobre la ceja que se produjo en el tercer asalto y que tendría que haber obligado al árbitro a parar la pelea, pero la condición de estrella del Rey Gitano lo evitó, y con ello su derrota. Recordemos, por ejemplo, como por algo parecido le detuvieron el combate a Vitali Klitschko contra Lennox Lewis.

En cualquier caso, el británico estuvo por encima de su adversario, pero el nórdico puso mucho más de lo que se esperaba de él. Vino a jugársela y casi le salió bien. A Fury le faltó pegada para haber cerrado la pelea antes frente a un contrincante que demostró que también sabe encajar.

Desde el inicio se vio que Wallin no había llegado de comparsa a la fiesta de Fury, que había subido al ring a dar guerra. El sueco tiraba golpes con intención, para alcanzar al de Mánchester tanto en su rostro como en el cuerpo, pero el inglés siempre respondió con certeras contras sobre sueco y lo mantuvo a raya con su jab. En el tercer round llegó la acción que marcaría la pelea, el corte sobre la ceja de Tyson, producto de un golpe legal, y de haber parado el árbitro la pelea, que era lo lógico, habría ganado Wallin.

La sangre manaba e incomodaba a Fury, que fue favorecido en este sentido por el árbitro, y el sueco se lo comenzó a creer. Sacó rédito de los siguientes asaltos hasta que el británico puso las cosas en su sitio en un memorable séptimo round que fue la guerra. Con la ceja inundada en vaselina, salió lo mejor del Rey Gitano, que es mejor boxeador. Pero Wallin no sólo salió respondón sino que nunca se vino abajo pese a que su rival sacó todo su arsenal.

Wallin sufrió en el noveno y el décimo, con Fury tratando de noquear. El nórdico fue castigado duramente y el combate sin duda se había tornado en una pelea sumamente entretenida para el espectador. El calzón de The Gypsy King ya era rojo entonces mientras que el sueco demostró ser de hormigón. Pocos habrían soportado los incesantes golpes de Fury hasta el final de la pelea.

Chapeau para el sueco, que perdió pero se repartió la gloria con el denominado campeón lineal, que ya piensa en su combate contra Deontay Wilder el 22 de febrero de 2020. Ciertamente, las cartulinas fueron justas aunque no revelaron todo lo que aconteció sobre el cuadrilátero del T-Mobile de Las Vegas. Fury combatió contra Wallin y contra su propia sangre… y sobrevivió. Supo lidiar con una incómoda pelea, mientras que su rival salió reforzado. «Fue una buena actuación e hice 12 buenos asaltos. Otto Wallin fue un sueco duro. Sangre, agallas, corazón, todo se mostró esta noche», dijo el bueno de Tyson tras su victoria.