Por qué hasta ahora anuncian el despido de Ernesto Valverde en Barcelona 

Valverde
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Se podría decir que Diego Simeone echó a Ernesto Valverde del Barcelona. El 3 a 2 de la semifinal de la Supercopa española, el jueves, en Arabia Saudita, fue la mano de nocaut para un técnico que a veces tambaleaba y otras mantenía la verticalidad, sobre todo cuando Lionel Messi​ se iluminaba.

Cuatro días después de la extraña, y tal vez injusta, derrota en Yeda, el autodenominado más que un club despidió a un técnico que tenía contrato hasta junio de 2020, que lideraba junto al Real Madrid la Liga y que mantenía vivo al equipo en las otras dos competencias, la Champions League​ y la Copa del Rey.

¿Por qué lo hace ahora? Primero habría que entender que entre los dirigentes hay internas. Muchos cuestionan al presidente José María Bartomeu su gestión en la crisis y justamente él era el único que sostenía a Valverde. Todo conducía a pensar que era la Champions League (Barcelona enfrentará a Napoli) la llave que abriría o cerraría la puerta del entrenador. Pero fue clave la derrota ante Atlético de Madrid. El crédito se acabó.

El análisis fue el siguiente: si jugando muy bien, al menos 80 minutos, y con un Messi encendido, el equipo no pudo asegurar un resultado, algo estructural está fallando. Podrían haber puesto el acento en los errores de Piqué o en los agujeros que Busquets no pudo emparchar. Pero le cayeron a Valverde, cuestionando su capacidad de liderazgo.

Hay algunos pecados que el entrenador venía arrastrando y que hablan de los problemas de personalidad del equipo. En abril de 2018, Barcelona ganó en la ida ante Roma por 4-1 en los cuartos de final de la Champions, pero en la vuelta perdió 3-0 en el Estadio Olímpico, quedando eliminado. En mayo de 2019, el Barça derrotó al Liverpool por 3-0 en el Camp Nou en la semifinal de la Champions, pero en la vuelta en Anfield perdió por 4-0. Un doloroso deja vu.

El análisis fue el siguiente: si jugando muy bien, al menos 80 minutos, y con un Messi encendido, el equipo no pudo asegurar un resultado, algo estructural está fallando. Podrían haber puesto el acento en los errores de Piqué o en los agujeros que Busquets no pudo emparchar. Pero le cayeron a Valverde, cuestionando su capacidad de liderazgo.

Hay algunos pecados que el entrenador venía arrastrando y que hablan de los problemas de personalidad del equipo. En abril de 2018, Barcelona ganó en la ida ante Roma por 4-1 en los cuartos de final de la Champions, pero en la vuelta perdió 3-0 en el Estadio Olímpico, quedando eliminado. En mayo de 2019, el Barça derrotó al Liverpool por 3-0 en el Camp Nou en la semifinal de la Champions, pero en la vuelta en Anfield perdió por 4-0. Un doloroso deja vu.

El mundo Barcelona no es sencillo. Ganar la Liga no alcanza, como dijo Pep Guardiola​. El espejo del Real Madrid es inevitable y la Champions ya es una tóxica obsesión. Los dirigentes consideraron que iban hacia un nuevo fracaso en Europa. De otra manera no se entiende el cambio en medio de la temporada.

Fueron en busca de Xavi, dueño de una espalda insuperable, aunque con mínima experiencia como DT. También tentaron a Ronald Koeman. Los dos se negaron a asumir ya, aunque mantienen su sueño para el futuro. Hay allí un hilo común: el ADN del Barcelona, el que inventó Cruyff y revalorizó Guardiola. Sorprende entonces la candidatura de Mauricio Pochettino​, más allá de sus virtudes.

En cambio, se explica la elección de Quique Setién, el último técnico que le ganó al Barcelona en el Camp Nou. Fue 4-3, en noviembre de 2018. Ese día, 83.174 espectadores vieron cómo el humilde Betis le daba una lección de fútbol al Barça de Valverde, al que dos goles de Messi no le sirvieron de mucho.

Los exigentes y memoriosos hinchas culés quedaron sorprendidos por un rival que atacó y que nunca abandonó su objetivo de tener la pelota. A ellos, como a muchos, el Barcelona de Valverde nunca logró enamorarlos.