lunes 18 octubre, 2021
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Un brasileño en Rusia

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Con 18 años, cuando le fichó el Gremio y tuvo que alejarse de su casa y su familia, sufrió una depresión y estuvo a punto de dejar el fútbol. Hoy, menos de diez años después, es el brasileño que decidió nacionalizarse ruso y una de las sensaciones del Mundial. Por el camino, un vuelo perdido en su primera convocatoria con Brasil y un conato de fichaje por el MadridMario Fernandes es, sin lugar a dudas, una de las grandes historias del Mundial.

Era difícil imaginar que el lateral del CSKA Moscú llegaría a donde ha llegado después su primera experiencia como futbolista profesional. En marzo de 2009, Mario Fernandes acababa de firmar por el Gremio y llevaba menos de una semana en Porto Alegre cuando, sin previo aviso, desapareció. Literalmente. Sin dejar ni rastro.

Inmediatamente se inició una investigación, pero nadie sabía nada. Ni la familia, ni los amigos, ni el club. Fueron tres días completos sin noticias sobre el joven de 18 años. Al cuarto, fue encontrado hambriento y cansado en la casa de un tío suyo en Jundiaí, Sao Paulo, a más de 1.000 kilómetros de Porto Alegre. Los días previos había estado en Londrina y Florianópolis, ciudades en las que no vivía ningún amigo ni familiar suyo.

Aquello trajo cola. Los padres aseguraban que su hijo nunca había tenido ningún problema similar, que era un chico sencillo y muy tranquilo. Dijeron que se vio solo y engañado porque Sao Caetano, su anterior club, le había traspasado pese a que Mario pensaba que sólo era una cesión de un año. Parecía que la joven promesa brasileña, con claros síntomas de depresión, iba a dejar el fútbol. Pero, por suerte, no fue así.

Mario Fernandes realizó terapia y superó todo tipo de pruebas médicas durante 30 largos días en diferentes hospitales de Sao Paulo. El diagnóstico final le declaró apto para seguir jugando al fútbol y para hacer vida normal sin ningún problema. Y el fútbol ganó entonces un jugador de muchos quilates para más de una década.

Porque Fernandes apuntó muy alto desde muy pronto. Central en sus inicios, la rapidez y agilidad que adornaba su 1’89 de estatura provocó que acabase probando de lateral. Y lo hizo tan bien que no se volvió a mover de ahí. Él reconoce, sorprendido, que “descubrí que me gustaba más que ser central”. A partir de entonces, su carrera se disparó.

Sus grandes actuaciones como lateral en el Gremio le abrieron las puertas de la selección, y su nombre empezó a sonar para los grandes clubes de Europa.Rápido, técnico, muy ofensivo pero con capacidad también para defender por su pasado como central, Mario Fernandes lo tenía todo. Con sólo 21 años, llegó la primera convocatoria con la selección. Y esa es otra de las historias que hay que contar.

Fernandes nunca saltaría al campo en esa primera llamada de Brasil. Porque perdió el avión en el que el equipo voló para jugar el Superclásico de las Américas contra Argentina. Nunca se supo a ciencia cierta qué ocurrió, pero tanto él como Gremio alegaron problemas personales para justificar su ausencia. Una ausencia que le costó, lógicamente, no volver a ser llamado durante un tiempo. Pero Mario Fernandes no dejó de crecer.

En 2012, parecía que el Real Madrid iba a apostar por él para el lateral derecho. Sin embargo, no se terminó de concretar, y fue finalmente el CSKA de Moscú quien se hizo con su fichaje por 15 millones, pese a que el propio jugador reconoció contactos con el club blanco. Mario Fernandes no sabía entonces hasta qué punto iba a marcar su vida su marcha a Rusia, donde desde el principio se sintió como en casa.

El todavía brasileño llegó a Moscú y besó el santo. Mario Fernandes no sólo fue indiscutible y pieza clave desde el principio, sino que además consiguió, en su primera temporada en el CSKA, Liga, Copa y Supercopa. Un bautismo de oro que le facilitó la adaptación a un país tan distinto de Brasil. Hasta el punto de que no tardó demasiado en empezar a plantearse jugar para Rusia.

Aunque Brasil le volvió a llamar. Fue al comienzo de su tercera temporada en el CSKA, en octubre de 2014. Su convocatoria generó ciertas críticas en la afición, que le consideraba un ‘traidor’ por el episodio de 2011. En cualquier caso, esta vez sí, llegó el debut, en un amistoso ante Japón. Pero en la cabeza de Mario Fernandes seguía sin estar nada claro. Y cuando tomó la decisión, sorprendió a propios y extraños.

Elige a Rusia

Porque Fernandes, menos de un año después de su debut con Brasil, declaró que quería jugar para Rusia. Es cierto que no era aún ni mucho menos fijo en la canarinha pero, con 25 años y habiendo debutado ya, nada parecía privarle de poder hacer carrera con la selección de su país de origen. Sin embargo, el lateral prefirió Rusia, donde se había sentido muy querido desde que llegó.

Aunque los trámites se alargaron más de la cuenta, Mario Fernandes terminó obteniendo la ciudadanía rusa por decreto presidencial de Putin en julio de 2016. No pudo disputar la Eurocopa de Francia, ni tampoco la Confederaciones el año pasado por una fractura en la nariz. Pero eso ha permitido que su estreno con Rusia haya sido lo más especial posible.

El lateral debutó en un amistoso en octubre de 2017, pero sus primeros partidos oficiales con la Sbornaya han sido en todo un Mundial. Y siendo pieza fundamental en uno de los mejores arranques de una selección anfitriona en todos los tiempos. Mario Fernandes no deja de escribir páginas apasionantes en su increíble historia.

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