Fútbol
James Rodríguez y el debate histórico: ¿Puede un jugador sin ritmo llegar al Mundial?
viernes 27 marzo, 2026
El Mundial de 2026 se acerca, y con él, el eterno debate sobre el estado de James Rodríguez. El mediocampista colombiano, figura en Rusia 2018, ha visto cómo su rendimiento en el Minnesota United ha generado dudas sobre su inclusión en la selección. Tras un amistoso contra Croacia donde mostró dificultades para mantener un ritmo competitivo, el interrogante resurge: ¿es posible que un jugador sin actividad reciente sea clave en un Mundial?
La respuesta, según la historia, es clara: no sería un caso aislado. A lo largo de los años, varios futbolistas han llegado a la cita planetaria con dudas físicas, lesiones o incluso tras largos periodos de inactividad, demostrando que el talento y la experiencia pueden superar la falta de ritmo.
Leyendas que desafiaron las dudas
Uno de los ejemplos más emblemáticos es el de Roger Milla, quien a los 38 años regresó del retiro para el Mundial de Italia 1990. Tras dos años sin jugar profesionalmente, el camerunés se convirtió en la figura del torneo, anotando cuatro goles y llevando a Camerún a cuartos de final. Su caso demostró que la magia del fútbol no siempre sigue las reglas del calendario.
En el plano de las lesiones, Ronaldo Nazário es otro caso paradigmático. Tras años de problemas físicos, llegó al Mundial de Corea-Japón 2002 como un jugador en reconstrucción. Contra todo pronóstico, fue el goleador del torneo y lideró a Brasil al título, probando que el instinto y la clase pueden más que la continuidad.
Casos polémicos y sorpresas
No todos los ejemplos terminaron en éxito. Marco “Diablo” Echeverri, boliviano en el Mundial de EE.UU. 1994, llegó tras una lesión y fue expulsado en su debut ante Alemania, sin volver a tener protagonismo. En cambio, Paolo Rossi (Italia 1982) regresó tras una sanción para ser el máximo goleador y campeón, mientras que José Luis “Tata” Brown (México 1986) fue titular y marcó en la final sin ser una figura previa.
En el fútbol moderno, Iker Casillas (Brasil 2014) llegó como suplente del Real Madrid, y Luis Suárez (2014) lo hizo con una lesión de rodilla que lo limitó en la fase inicial. Incluso Faryd Mondragón disputó el Mundial de 2014 con 43 años, demostrando que la experiencia puede ser un valor en sí misma.
Colombia y el dilema de James
En el caso colombiano, la situación de James no es ajena a la historia. David Ospina y Keylor Navas llegaron a Rusia 2018 con roles secundarios en sus clubes, mientras que Juan Fernando Quintero y Jorge Carrascal compiten hoy por un puesto en el equipo. La decisión final recaerá en Néstor Lorenzo, quien deberá sopesar el talento de James frente a su actualidad.
Aunque el mediocampista aún tiene margen para sumar minutos, el crecimiento de jóvenes como Jhon Arias o Luis Sinisterra añade presión. El Mundial exige ritmo, pero como demuestran los precedentes, el fútbol sigue siendo un deporte de sorpresas.
La historia demuestra que un jugador sin ritmo puede ser decisivo en un Mundial, pero también que el riesgo existe. James Rodríguez no sería el primero en desafiar las expectativas, pero su caso refleja un debate más amplio: ¿Vale la pena apostar por la experiencia en lugar de la forma física?
Mientras el mundo se prepara para la próxima Copa del Mundo, una cosa es segura: el fútbol siempre reserva espacio para los milagros.









