NBA: cómo se autodestruye una franquicia como los Lakers

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NBA: cómo se autodestruye una franquicia como los Lakers

Los Angeles Lakers, la segunda franquicia más laureada de todos los tiempos de la NBA con 16 títulos en sus vitrinas, se han convertido en el mayor drama de Hollywood de todos los tiempos. Los banderines conmemorativos, las estrellas que han vestido su camiseta, el glamour que siempre ha acompañado a la franquicia o los famosos que ocupan las primeras filas del Staples no han servido para salvar a este crucero de lujo que navega irremediablemente a la deriva.

Un rumbo que comenzó a tomar tras la muerte del Dr. Buss, el legendario dueño que transformó la franquicia en los 80, y con la lucha de poder entre sus dos hijos por hacerse con el control. Tras una serie de intrigas palaciegas al más puro estilo Juego de Tronos Jeannie Buss se hizo con el control de la entidad en febrero de 2017 y colocó al frente de la dirección deportiva a una leyenda del equipo como Magic Johnson y a Rob Pelinka, agente de otro mito angelino como Kobe Bryant.

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Ese fue el primer paso hacia la autodestrucción. Al menos eso es lo que refleja un extenso artículo de Baxter Holmes, periodista de ESPN, en el que analiza y da testimonios de empleados de los Lakers sobre cómo se ha llegado a la actual situación tras la abrupta dimisión de Magic y su acusación de «mentiroso y traidor» sobre los hombros de Pelinka. Un artículo que saca a la luz las vergüenzas internas de un equipo al que ni LeBron ha conseguido salvar.

 

Magic, acusado de acoso laboral

En el texto aparecen varios testimonios de trabajadores de la franquicia que denuncian el trato que el propio Magic les daba en sus relaciones laborales. «Si le rebatías algo, su respuesta era siempre en un tono amenazante. Usaba la intimidación y el ‘bullying’ para mostrar su autoridad», afirma un miembro de la directiva angelina, que ha preferido mantener el anonimato. Otro empleado de los servicios médicos del equipo asegura que «aparecía siempre ante el público con su amor y su amplia sonrisa, pero él no es así. Él sólo sabe infundir miedo. Es un traficante del terror».

Pero hay más. Mucho más. Los empleados consultados hablan de un régimen dictatorial basado en el miedo («Una puta locura», asegura un trabajador de los Lakers) por el que muchas veces tenían que ponerse en manos de psicólogos y especialistas. Es el caso de una empleada que cometió un error con un joven antes de un draft («¡No aguanto los errores! ¡Yo no cometo errores!» fue la respuesta de Magic) y que terminó pagándolo con episodios de ansiedad y ataques de pánico por los que tuvo que recibir tratamiento. Acabó dejando la franquicia en la que llevaba trabajando más de dos décadas.

El trato con los trabajadores de los Lakers parece que no es el único lunar de la dupla Magic-Pelinka. En el texto se relata cómo en estos dos años que han estado al frente de la dirección deportiva de los Lakers han sembrado de dudas su capacidad a la hora de llevar el equipo. Sobre todo tras la llegada de LeBron James y los fichajes de McGee, Stephenson o Rondo con los que rodearon al ‘Rey’.

Rich Paul, Master of Puppets

«Todo el mundo del baloncesto se lo preguntaba y nosotros también, claro. ¿Qué coño estábamos haciendo? No sólo no estábamos consiguiendo tiradores. Estábamos dejando escapar muchísimo talento en ese mercado. Todos estábamos confusos. Todo aquello no tenía sentido», confiesan dos empleados de la dirección deportiva de los Lakers, que también acusan a Magic y a Pelinka de no consultar ninguna de sus decisiones en materia de fichajes ni con ellos ni con el cuerpo técnico.

Otro de los nombres que aparece en el disparadero de los Lakers es el del agente de LeBron James, Rich Paul. Según desvela el artículo publicado por ESPN Paul se convirtió en la figura central en la toma de decisiones deportivas de la franquicia y era el hombre que manejaba los hilos del equipo entre bambalinas hasta el punto de hablar incluso con Adam Silver, comisionado de la NBA, para expresarle su descontento con Luke Walton como entrenador.

«Los chicos sabían que no había confianza en ellos», asegura un empleado en referencia a Paul y a la falta de confianza en los jóvenes, demostrada cuando intentaron el traspaso de Anthony Davis a los Lakers. «Controlaba todos los movimientos mientras en los Lakers intentábamos cazar una pieza muy grande. Los jugadores sabían que estaban intentando traspasarlos y los entrenadores sabían que Paul quería despedirlos».Testimonios y episodios de un melodrama que no tiene fin y que va camino de destruir una franquicia antaño gloriosa y de la que pueden no quedar ni los cimientos cuando termine esta etapa.

 

Vía Marca.com