domingo 25 octubre, 2020
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Contra Rejoj

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EL TIEMPO PASA volando, en un abrir y cerrar de ojos, como decía mi santa madre, se fue otra versión del Giro Andino. SÍ, AYER se cerró otra capítulo de la Vuelta al Táchira en Bicicleta, edición 53ª, que pese a las vicisitudes, la afición y  el pueblo quieren a su evento, salen a las calles, caminos y veredas a ver pasar la competencia, independientemente la situación país y por ende el flujo de gente no es igual. SIN EMBARGO, en la penúltima etapa, desde su inicio en Ureña, con la banda del pueblo animando la caravana, tocando canciones del pentagrama tachirense y nacional; de orquestas y conjuntos que han hecho bailar a venezolanos y colombianos de ayer y de hoy, se debe sacar como conclusión que el giro tachirense sigue más vivo que nunca, aún tiene dolientes…y muchos, independientemente sus detractores, algunos de ellos hijos de esta tierra. EN LA ruta hacia San Antonio del Táchira, confieso que hacía un año no me “asomaba” por estos lares, y más de un quinquenio que no visito a Cúcuta, es sencillamente impresionante el panorama que se presenta frente a los ojos de quienes por una u otra causa bajan o se acercan hasta los municipios Bolívar y Pedro María Ureña, vecinos a la hermana república de Colombia. ES VERDAD que esta tribuna es netamente deportiva, relacionada en materia de ciclismo, pero cómo obviar, máxime en nuestra condición de periodista, las escenas que se ven en la ruta hacia los dos Capachos y de ahí hasta la “Villa Heroica”, sencillamente impresionante. MI HERMANO Álvaro, quien por cuestiones de diligencias personales debe viajar por lo menos una vez a la semana a la capital nortesantandereana, me lo había comentado y por momentos pensé que exageraba la nota; sin embargo, en lo personal y con este mortal el reportero gráfico Jorge Castellanos y el conductor del vehículo de Diario La Nación, Luis Pernía, fuimos testigos de algo que no tiene razón de ser, que un país tan rico como Venezuela haya llegado a estos extremos de pobreza y miseria humana. SENCILLAMENTE IMPRESIONANTE, indescriptible los centenares de compatriotas que abandonan el país, todos los días y cada vez va en aumento; familias enteras con sus pequeños hijos, además de adultos, hombres y mujeres, ancianos, con maletas y enseres abandonando a su tierra, el país que los vio nacer, un verdadero “camino de hormigas”. YA CUANDO uno arriba a la capital del municipio Bolívar aumenta el éxodo de emigrantes, la avenida Venezuela, en el trayecto entre el cementerio Municipal y la Aduana Nacional, se convierte en un río humano. PRODUCTO DE esta situación y ante el aumento cada día más de connacionales saliendo de nuestra nación para tomar rumbo a otros países del continente suramericano y Europa, ha traído consigo que los vecinos del Norte de Santander y su capital, Cúcuta, se encuentren bastante preocupados. CONFIESO QUE por cuestiones de trabajo, el cubrimiento del circuito entre San Antonio y Ureña, no tuve tiempo para ir hasta el puente internacional Simón Bolívar, donde se unen las dos naciones hermanas, aunque fue lo mejor que pude hacer, porque en verdad da impotencia, ganas de llorar al ver esta estampida de compatriotas, buscando nuevos horizontes ante la crítica situación que se vive en nuestro país a todos los niveles. NO SE puede ocultar la realidad, querer tapar el Sol con un dedo, y aquí no se trata de que uno critique o no al gobierno de turno, pero son los hechos los que hablan por sí solos. LA GRAN pregunta: ¿por qué tanta ceguera de nuestros gobernantes…? Ayer unos y hoy otros, por lo tanto, que sea la historia la que los juzgue, que sea el tiempo el gran juez y se encargue de darles su merecido a quienes tanto daño le han hecho a nuestra querida y amada Venezuela. LES PEDIMOS disculpas a nuestros lectores, pero es humanamente imposible dejar pasar por debajo de la mesa, con mayor razón en nuestra condición de comunicadores, hacer un comentario en relación a lo que vimos y sentimos el pasado sábado.

LA RADIO TACHIRENSE, también los medios televisivos e impresos han sido factor fundamental en el éxito de la Vuelta al Táchira en Bicicleta, que desde 1966 hasta nuestros días se haya mantenido firme, con sus altas y bajas. MENCION APARTE para colegas como Luis Alfonso Ramírez, decano de los narradores de ciclismo del estado y el país, que junto a otros que no están en este planeta se fueron al más allá; y unos  cuantos que colgaron el micrófono, entre ellos Carlos AlviÁrez Sarmiento, el hijo de la “capital del mundo”, Lobatera. SE RESISTE “El Zorzal”, como cariñosamente se le conoce en el medio radial a Luis Alfonso, dejar a un lado ese aparatico que tanto nos apasiona. SON 44 ediciones de Vueltas al Táchira que ha transmitido Luis Alfonso Ramírez a través de cadenas radiales, no solo de Venezuela sino de otras naciones, especialmente Colombia. OJALÁ Y el Dios todopoderoso le dé mucha salud a don Luis, como cariñosamente le decimos, para seguirlo viendo arriba de la escotilla de la estación Imaginación 96.1 FM y de su propia emisora 98.5 FM Buenísima, sin duda una reliquia de la radiodifusión tachirense y nacional. GRACIAS A robles como Luis Alfonso Ramírez han nacido otras cadenas radiales, con profesionales connotados, redundando en beneficio de la propia Vuelta al Táchira y el ciclismo regional y nacional. YA HABRÁ tiempo para seguir con el tema de la radio, de las nuevas generaciones, gente muy valiosa, la verdadera generación de relevo. SIN EMBARGO, vale la pena lo hecho por la estación la Superdeportiva 88.1 FM, que en esta ocasión llevó las incidencias del magno evento del país en cadena con más de medio centenar de emisoras a lo largo y ancho del país, todos comandados por Fernando Lobo Archila, además de César Armando Semidey, Valmore Rodríguez y Jairo Enrique Rodríguez, traído desde Colombia, quien sumó su trigésima presencia en el giro tachirense, un verdadero récord para un comentarista de la talla de este bogotano, que durante el año cubre las carreras de mayor renombre en el contexto mundial. TAMBIEN ESTUVIERON en acción César Paz, Javier Escalante y William Mendoza, amén de otra serie de jóvenes comunicadores de la radio regional.

Homero Duarte Corona