Vuelta al Táchira y FISS a flote

miércoles 31 enero 2018

La Vuelta al Táchira, pese a la austera, en lo deportivo vivió la emotividad de siempre. (Foto/Jorge Castellanos)

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La Nación Deportes
La Vuelta al Táchira, pese a la austera, en lo deportivo vivió la emotividad de siempre. (Foto/Jorge Castellanos)

La Vuelta al Táchira y la Feria Internacional de San Sebastián siguen a flote. Pese a la estrechez económica en que se encuentra sumido el país, ambos eventos cumplieron con su objetivo de brindarle al pueblo “alegría y sano esparcimiento”, independientemente las críticas de quienes son de la tesis que no está Venezuela en estos momentos para la rumba y saraos.

Sin embargo, el Giro Andino, desde su nacimiento en 1966 se convirtió en una especie de maná para el más común del tachirense; tan pronto empieza un nuevo año, el mes de enero, de inmediato el gusanillo del ciclismo se hace presente en quienes sienten y aman la importante competencia del pedal.

No fue la mejor edición, distante a otras de años anteriores, precisamente por la falta de un presupuesto acorde para la presencia de ruteros extranjeros de cartel y aunado a ello la asistencia de los ciclistas de mayor renombre en el ámbito nacional.

Tuvieron que hacer de “tripas corazón” los dirigentes de la Asociación Tachirense de Ciclismo para cumplir con el cupo de 5 equipos extranjeros que exige la Unión Ciclista Internacional (UCI), producto que a última hora no pudieron viajar dominicanos y cubanos; previamente renunciaron a venir costarricenses y mexicanos, por la misma situación.

Los colombianos terminaron siendo una especie de apagafuegos; asistieron con cuatro combinados, sumado a la presencia del conjunto italiano del Androni Giocattoli para cumplir la cuota exigida por el ente rector del pedalismo en el mundo.

No defraudaron a la postre neogranadinos e itálicos, divisas que terminaron ganando seis de las diez etapas programadas, señal inequívoca que vinieron a dar espectáculo, no como invitados de piedra, que sí lo han hecho una buena cantidad de invitados en su oportunidad.

Apenas dos corridas de toros

En el otrora, la época de las vacas gordas, la Feria Internacional de San Sebastián celebró hasta ocho corridas, de a domingo a domingo,  para después pasar a seis, luego a cuatro; no obstante, producto de la situación económica del país, el incumplimiento a cabalidad de algunas empresas taurinas, la calidad del espectáculo del toro se ha venido abajo, aunado a los antitaurinos, que no cesan un instante en su objetivo de acabar con la fiesta del toro.

Todo apuntaba que no se iba a celebrar la FISS, especialmente en la parte taurina, las condiciones para cumplir con este objetivo no eran las mejores. Sin embargo, Hugo Domingo Molina, uno de los fundadores del magno evento dio un pasado al frente, aceptó al reto a través de la C.A. Plaza de Toros y organizó un par de corridas, junto a Jesús Colombo.

Dos tachirenses, los recién doctorados como matadores de toros Manolo Vanegas y Jesús Enrique Colombo, por primera vez en la historia de la FISS fungieron como máximas figuras, a la postre llenando las expectativas que se habían creado sobre ellos, gracias a lo enseñado en el redondel.

No fue una asistencia masiva de aficionados a una y otra corrida; sin embargo sí hubo una afluencia aceptable de gente amante de la tauromaquia, que en cierta forma salvó el honor de la feria, que es loable de cara al futuro, para que la FISS en la parte taurina se mantenga en el tiempo y en la misma onda la Vuelta al Táchira en Bicicleta, dos eventos totalmente distintos, pero que en cierta forma llegan al alma de unos y otros.

Homero Duarte Corona

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