miércoles 21 octubre, 2020
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Héroes anónimos del ciclismo de ruta

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Los ojos del más común  de los aficionados del ciclismo de ruta en el   mundo siempre estás puestos en los actores, valga decir los pedalistas, quienes van arriba de los caballitos de acero, los sempiternos héroes de la carretera.

Sin embargo, existen otros héroes, los anónimos, quienes hacen una labor especial, de gran valía, detrás de la caravana multicolor, seres que apenas pueden disfrutar, ver la competencia, cuando arranca la etapa y en el momento de su culminación.

William Alviarez, de repente un nombre desconocido dentro del ciclismo pese a los 40 años que lleva inmiscuido en estos avatares-todo el mundo lo conoce como “El Flaco”-, es uno de estos personajes, ha vivido muchas facetas en el acontecer del deporte de las bielas.

Hombre callado, de bajo perfil, pero conocedor del ciclismo como pocos; lo vive y lo siente las 24 horas del día, con mayor pasión cuando está inmerso en cualquier carrera, bien sea de corte regional, nacional e internacional.

Una plática informal, entre el amigo de toda la vida y el periodista, quien poco a poco fue contando su historia, lo que ha sido su largo trajinar en una disciplina deportiva que con el correr del tiempo se convirtió en una especia de maná, el alimento que lo nutre durante los 365 días del año.

En Rubio comenzó “el idilio”

En la capital del municipio Junín, entidad amante del ciclismo por excelencia comenzaron los amoríos del “Flaco” con la bicicleta, al lado de Miguel Rondón, fungiendo como su asistente en el equipo “Ciudad Pontálida”, hace más de 40 años, para desde entonces no perderle la brújula a cualquier prueba del pedal por muy insignificante que sea.

En Rubio conoció al ahora desaparecido Fernando Fontes, que recién había llegado de la capital del país, contratado para correr en el equipo Gobernación del Táchira, convirtiéndose en auxiliar del joven rutero nacido en Portugal pero hecho en Venezuela.

La Represa Uribante Caparo ha sido para William Alviarez su alfa y omega, llegó a esta empresa eléctrica gubernamental para trabajar como asistente técnico de Miguel Rondón en el equipo Cadafe-Uribante y allí se quedó por siempre en el rol de mantenimiento de operaciones hidroeléctricas, respaldado por su título como Técnico Superior en Electrónica egresado del IUT Táchira.

La calidad de corredores con que contaba el equipo Cadafe-Uribante, sobresaliendo Enrique “El Aguila” Campos, Oscar Pumar, Mario Medina y Richard Parra,  trajo consigo que fuera invitado al Clásico RCN de Colombia, justa donde “El Flaco” conoció a grandes luminarias del ciclismo universal de la época, entre los que destacaban el francés Bernard Hinault, cinco veces ganador del Tour de Francia, tres títulos del Giro de Itialia y doble campeón de la Vuelta a España.

Doce años inmiscuido en la Vuelta al Táchira

Ya retirado de la actividad de asistente técnico, Alviarez se metió de lleno en la logística del Giro Andino, quien coordina las salidas y llegadas de cada etapa, siempre pendiente del desvío de los vehículos que no pueden pasar por el frente de la raya de meta.

Como una lección aprendida, “El Flaco” confiesa que los únicos vehículos autorizados para llegar hasta la meta, además de los ciclistas, son los de los comisarios generales, jueces de seguridad de la carrera y el carro escoba.

Aunado a esta labor, Alviarez también tiene su bicicleta especial, que en el pasado reciente cumplía entrenamientos en carretera hasta de sesenta kilómetros, y que piensa reiniciar tan pronto tenga su bici en buenas condiciones.

Su gran sueño, antes que el Creador lo llame a rendir a cuentas, no es otro que ir a una Tour de Francia, no importa que sea a una sola etapa, para poder ver y sentir lo que es la mejor carrera por etapas del mundo.

No duda y lo dice sin desparpajo que, seguirá unido al ciclismo hasta el cuerpo aguante, pues “quiero contarle a mis dos nietos varones, hijos de mi única retoño, una profesional del derecho, todo lo bello y sublime de esta disciplina deportiva que la llevaré dentro hasta el último día de mi existencia.”

Homero Duarte Corona