Jorge Mantilla no piensa en el retiro

Jorge Mantilla no piensa en el retiro

Jorge Mantilla, llegado del hermano país por allá en el al año 1.959, luego de revisar las opciones para iniciar actividades en nuestro estado, pensó que el boxeo podría encaminarlo a lograr muchas metas.

Sin pensarlo dos veces, Jorge Mantilla Suárez incursiona en el boxeo amateur. No fue una carrera prodigiosa, pero con el tiempo le abriría el camino para otras actividades con la exigente disciplina.

Peleando en la categoría mosca, intervino en combates a nivel regional y nacional, así como algunos viajes a otras naciones, formando parte de la delegación criolla. Recuerda que en el año 62, formó parte de la pre-selección convocada al Cinturón de Diamantes.

Formó parte del programa de eliminatorias para la escogencia del equipo a los Juegos Bolivarianos que se disputarían en Maracaibo, estado Zulia en el año de 1.970. Perdió con el prospecto del boxeo Nelson Ruiz por RSC, mientras que en la categoría welter junior, derrotó por decisión a Eleazar Blanco. Se preparó para las eliminatorias a los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 1.964.

Trabajó como entrenador de la selección nacional al Pre-Olímpico de Puerto Rico junto al experimentado, Eleazar Castillo, uno de los mejores preparados del país. Acudió al torneo Córdova Cardín de Cuba, y con el entrenador, Oscar Arteaga de Mérida viajó al Festival Olímpico de México, Copa La Romana en República Dominicana, Copa de Los Reyes en Tailandia, eliminatorias a los Juegos Olímpicos de Sidney, Australia, Manejaron su actividad en el deporte de los puños, destacados entrenadores entre los que recuerda a Gustavo Valecillos Rosales, un luchador incansable por este deporte, Juan Rivas, el argentino Pedro H. Cuggia, Luis Barreto, Angel Edecio Escobar. Como púgil activo, se retiró en el año de 1.970.

Con el semillero. El estado Táchira no es una entidad donde el deporte de los puños arroje muchos frutos. Es exigente, y requiere de una exigente entrega. Se toma dos años de descanso y en el 72, durante las funciones de Víctor Modesto González al frente del Instituto del Deportes y luego de realizar un curso en Maracaibo, es incorporado como entrenador.

Se encargó de preparar a todos aquellos muchachos que tenían en el boxeo, una válvula de escape a sus inquietudes. Teniendo como su Cuartel General, un gimnasio ubicado en el Complejo Deportivo Juan Maldonado, pudo llevar a buena cantidad de prospectos.

Recuerda que ese trabajo diario, dejó como resultado, un cuarto lugar en los Juegos Deportivos Nacionales del 78, competencias que se disputaron en instalaciones del Táchira. La delegación de boxeo, ganó el cuarto lugar, teniendo como punta de lanza a Bernardo Piñango, quien conquistó medalla de oro, ganando la gran final que se disputó en el Gimnasio Cubierto de La Concordia. En los Juegos Nacionales de Maracay, obtuvieron cuatro de bronce.

Manejó prospectos de mucho nivel, entre los que menciona a Orlando Bastidas, un ganador de medalla de oro en la categoría pluma, Jesús Cañas, campeón en la división mosca, Pedro Martínez bronce en tres juegos nacionales, campeón nacional en el peso super-pesado y hoy día, competidor profesional con muchas opciones de llegar lejos en su peso.

No piensa en el retiro. Considera que puede seguir en la actividad, en condición de dirigente y entrenador. Su función en el Instituto del Deporte figura como entrenador contratado, y va a seguir luchando para animar a las autoridades encargadas de manejar el deporte para que de una buena vez, asignen un escenario al deporte de los puños.

Muchas ofertas para ese escenario. Dice que para los Juegos Nacionales del 2005, le prometieron un espacio en el complejo de Deportes de Combate, uno sería para el boxeo, pero nada en serio, todo en broma. Tal vez, dije el sempiterno entrenador de boxeo, Jorge Mantilla, el boxeo es el único deporte que vivirá huérfano de su propio escenario.

Gustavo Carrillo